Los beneficios de las almohadas de lactancia

Uno de los complementos para bebés esenciales es la almohada o cojín de lactancia ya que presenta muchas ventajas tanto para la mamá como para el bebé. La lactancia no siempre resulta fácil; hay que conocer la técnica porque si no, se acaban sufriendo dolores innecesarios en la espalda. La mamá debe dar el pecho lo más recta posible, no inclinarse sobre el niño sino acercarlo a él al pecho, ya que a la inversa acabará sufriendo fuertes contracturas en el cuello, hombro y zona baja de la espalda.

Es esencial que los dos estén cómodos, no sólo para que sea agradable y se refuerce el vínculo entre ambos, sino porque si el bebe no está cómodo mamará mal y pueden producirse retenciones de leche. Se recomienda alternar posturas a lo largo del día para descargar todas las zonas del pecho y evitar la mastitis.

Los beneficios de las almohadas de lactancia

La postura para dar el pecho no es la misma que para dar el biberón: cuando se da el pecho el chiquitín debe estar girado hacia la madre y cuando se da biberón, debe estar boca arriba. Las almohadas o cojines de lactancia son muy útiles ya que facilitan ésta tanto si se da pecho como si se da biberón. Están específicamente diseñados para acomodar al bebé a cualquier postura que se adopte brindando el soporte necesario. Al acomodar al bebé en ella, los brazos de la mamá no se fatigarán tanto y podrá acercarle al pecho para que mame correctamente y sin esfuerzo.

Las almohadas de lactancia que tienen forma de C son muy ergonómicas; además, su forma permite utilizarlas para otras funciones como acostarle en un mullido nidito para que duerma tras la toma. Y cuando crezca, puedes utilizarlo para jugar con él, enseñarle a gatear y usarlo como apoyo para enseñarle a sentarse.

 

Las enfermedades de la vista perjudican el rendimiento de los escolares

Una de las consecuencias de no efectuar revisiones oculares periódicas a los niños, se refleja en el 30% de los casos de fracaso escolar que se deben exclusivamente a problemas visuales no diagnosticados.

Revisiones oculares periodicas - Clínica Baviera

La mayoría de estas enfermedades son fácilmente tratables, pero suelen pasar inadvertidas, especialmente durante los primeros años de vida de un niño. Por lo mismo, en estos casos la prevención se vuelve fundamental para evitar complicaciones mayores a futuro.

Dicho periodo es el indicado para que los padres dediquen tiempo a detectar en sus hijos cualquier señal que pueda ser sinónimo de problemas de la vista. Ladear la cabeza en exceso, acercarse mucho a la pantalla del televisor o leer desde muy cerca, por ejemplo, son comportamientos que deben tenerse en cuenta.

En este sentido, el director médico de Clínica Baviera, el Dr. Fernando Llovet, es claro al afirmar que “además de prestar atención a la conducta de los niños en relación a la vista, es muy importante acudir al oftalmólogo: una primera visita entre los 6 y los 8 meses de edad, con periodicidad anual a partir de los 4 años si no se detectan anomalías anteriormente”.

En cualquier caso, lo realmente importante es llevar a los escolares a controles periódicos durante toda su vida académica e inculcarles hábitos saludables que contribuyan a cuidar la salud de sus ojos.

http://www.clinicabaviera.com/

Enfermedades de la vista en los niños y uso de lentillas

Es un hecho que los problemas de visión en niños han aumentado durante los últimos años; al menos este es el diagnóstico que se extrae de las cifras publicadas durante 2012 por el Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas. En ellas se especifica que el 25% de los menores en edad lectiva padece alguna anomalía ocular que no se ha diagnosticado. Además, cerca del 30% del fracaso escolar se relaciona con problemas oftalmológicos.

Frente a esta realidad se contrapone otra y es la que tiene que ver con lo difícil que es diagnosticar a un niño y graduar bien sus gafas, si es que tiene necesidad de utilizarlas. Recordemos que el desarrollo de la vista en una persona acaba entre los ocho y los nueve años, por lo que es esencial efectuar controles periódicos con el oculista antes de dichas edades para detectar y corregir patologías como la ambliopía u ojo vago, el estrabismo, la miopía…

Si el niño tiene menos de tres años y no presenta problemas en los ojos, se recomienda que el propio pediatra efectúe exámenes preventivos al menos una vez al año. Si se detecta cualquier tipo de anomalía, los exámenes deberá efectuarlos un oftalmólogo y la frecuencia de los controles dependerá de la enfermedad que padezca el menor.

Otro de los puntos en los que coinciden los especialistas, es en que no es conveniente que los niños usen lentillas hasta cierta edad, dado que exige mantener una higiene estricta y es difícil que un niño de esa edad siga las normas que hay que tener en cuenta si se las desea utilizar.